Actualmente, ella junto con su esposo ganan 150 mil dólares por el contenido que publican a diario


México.- Una de las aplicaciones de moda en esta pandemia por Covid-19 es OnlyFans, una plataforma en la que mujeres y hombres venden fotos y videos eróticos.

Crystal Jackson, una mujer de California, Estados Unidos,  pasaba por una crisis financiera y vio en OnlyFans una manera de superar sus problemas económicos.

La madre de 3 niños abrió su cuenta en septiembre de 2019, meses antes del boom que tuvo la plataforma por la pandemia. La mujer de 44 años que sube fotos haciendo desnudos o en lencería, bajo el seudónimo de @poindexter_mrs, vio como el primer mes sus ingresos por OnlyFans llegaron hasta 14 mil dólares. Actualmente, ella junto con su esposo ganan 150 mil dólares por el contenido que publican a diario.

“No importa lo que hagas, no te sientes atraída o sexy … así que probamos diferentes cosas para darle vida a nuestro matrimonio”, reveló Jackson a la revista People.

A pesar de que el nuevo empleo le ha traído beneficios emocionales y económicos a la familia, también provocó que la escuela católica a la que asistían sus hijos de 8,10 y 12 años los expulsara, luego de enterarse de la ocupación de la madre.

Uno de los padres de las escuela a la que asisten sus hijos encontró la página de OnlyFans de Crystal. Él le dijo a su esposa y ella se encargó de difundir la noticia por todo el colegio.

A partir de ese momento, un grupo de madres empezó una campaña en contra de Crystal y sus hijos, en donde exigían la expulsión de los menores por el trabajo de su madre.

Las madres del centro educativo enviaron sus fotos a la escuela, acusándola de “repugnante” y “asquerosa“. Las fotos llegaron impresas a manos del rector, el obispo y a la iglesia, según le contó Crystal a la revista.

El 21 de febrero, ella y su esposo recibieron la notificación de que la escuela había expulsado a sus hijos.

“En el año 2021, aquí estamos, tratando de desanimar a una mujer por sus elecciones y lo que hace con su esposo. Es la vergüenza corporal y la intimidación, todo en uno y es un doble rasero e inquietante”, lamentó Crystal.

Ahora ellos intentan que sus hijos regresen a la escuela en la que estaban aunque también se plantean buscar nuevas opciones de colegios.