Primero que nada debemos entender, que en cada una de estás etapas vivimos un proceso de adaptación emocional, puesto que estamos expuestos a enfrentarnos a pérdidas y no solo refiriéndonos a la muerte, sino también se representa en la ruptura de pareja, cuando son destituidos de un empleo, cuando una extremidad del cuerpo tiene que ser amputada, el abandonó del lugar de nacimiento, incluso cuando fallece una mascota.
El principio o la primera etapa del duelo, es la negación, dicha reacción que produce desconexión de la realidad, embotellamiento emocional, estado de shock, incapacidad de aceptar esa pérdida, rechazo hacia los aspectos dolorosos de la realidad, pero también tiene la función de dar espacio y tiempo para poder prepararse y aceptar lo que ha sucedido.
Después viene una etapa caracterizada por la ira y el enfado, aquí la persona ya comienza a ser más consciente de lo que ha pasado, pero incluyendo pensamientos recurrentes como ¿Por que a mi?, ¿Cómo es que sucedió?, ¡Es injusto!, ¡No se vale!., pensamientos de desesperación, atribución culpa de la pérdida a algún factor, a una persona, o asimismo, emociones intensas, e injusticia.
Posteriormente hay una etapa de negociación, en la cual existe resistencia, pues la persona guarda esperanza de que algo cambie, incluso en las enfermedades terminales buscan opciones de tratamiento a pesar de que no existe cura posible, que piensen que su pareja después de tantas rupturas por su comportamiento, la siguiente vez que regresen será diferente, en pocas palabras la creencia de una posibilidad de que esta situación pudiera revocarse.
La siguiente etapa es caracterizada por la depresión, donde se experimentan los pensamientos mas dolorosos y de tristeza, la persona abandona y se desconecta totalmente de sus actividades, no puede ir a trabajar, aislamiento social, no puede atender su casa, a sus amigos, a sus seres queridos porque se encuentra invadido/a por el dolor, sentimientos de desesperanza y falta de motivación, aunque es importante mencionar que no todas las personas viven con la misma intensidad esta etapa, puesto que algunos son capaces de salir de ella un poco más rápido y pueden continuar adelante con su duelo.
La última etapa es la aceptación aquí la persona ya tiene que aceptar que lo que ha pasado, ya no tiene vuelta atrás, es inevitable y tiene que continuar con su vida. Hay que tener en cuenta que no significa que olviden al ser querido o que no sientan ya dolor por su pérdida, simplemente aprenden a vivir con ello, a reincorporarse progresivamente a las actividades diarias, regresar a los momentos de alegría y comenzar a disfrutar del aquí y el ahora.
El promedio de un duelo puede durar de 12 semanas a 6 meses, este proceso no puede acelerarse ni retrasarse, aún así, si se demora más tiempo es súper importante trabajarlo, indagar en qué etapa todavía se encuentran para poder avanzar, y continuar con una vida más plena, lo importante es contar con constante acompañamiento, en la psicología hay un área llamada tanatología que se especializa en tratar temas relacionados con la muerte y el duelo, ayuda a que las personas puedan aceptar una pérdida como un proceso natural.
La invitación que les hago esta vez, es a que tengan presente, que absolutamente todos los duelos son válidos y que todos deben ser sentidos y vividos, así que no reprimas ni acumules tus emociones, aceptarlas es parte del proceso de vivir una pérdida, no las escondas debajo de la alfombra, tarde o temprano tendrás que lidiar con ellas, esa pérdida o no haber podido concretar un proyecto, o una relación, puede significar un antes y un después en tu vida, no le temas a los cambios, tú eres más fuerte que ellos.
Puedes escribir una carta, plantar un árbol, conseguir alguna joya u objeto que represente eso que perdiste, ir a un grupo de apoyo, hacer alguna donación etc. Hacer lo que sea necesario para ustedes, aquello que simbolice el honrar a ese ser o situación que ya no forma parte de sus vidas.
Si te encuentras viviendo alguna etapa del duelo, recuerda, no estás solo/a, qué está bien pedir ayuda si lo necesitas, que es importante que te arropes, que te mimes, que te escuches, que seas muy paciente, porque está en tu poder el que está situación no sea para siempre.
Mis mejores deseos.