Según especialistas de OIT, las afectaciones por Covid-19 en el ámbito laboral no han sido resueltas, y seguirán destruyendo millones de empleos hasta 2023

De acuerdo con la séptima edición de Observatorio de la OIT: COVID-19 y el mundo del trabajo, en enero se perdieron 10 millones de empleos por la crisis sanitaria. Dicha proyección ofrece una suma aproximada de 100 millones empleos destruidos en el transcurso de la pandemia por Covid-19. En ese sentido, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) prevé que la crisis sanitaria provoque continuas pérdidas de millones de empleos hasta 2023.

En el documento Tendencias 2021: Perspectivas Sociales y Empleo en el Mundo la OIT informó que el déficit de empleo global alcanzó 144 millones de puestos. Además calcularon, 255 millones de trabajadores de tiempo completo perdieron el 8.8% de sus horas laborales. El estudio indicó, de no haber ocurrido la pandemia se habrían creado hasta 30 millones de empleos en 2020. La escasez que han experimentado diversos sectores en sus cadenas de suministro son un reflejo de una escasez de oportunidades para generar y conseguir empleos, agregaron.

Por su parte, una investigación realizada por el Congreso de Estados Unidos informó, en abril la tasa de desempleo fue de 6.1%, casi el doble de lo visto en febrero de 2020. La fuerza de trabajo cerró con una participación de 61.7%, lo que representa 1.7% por debajo de la participación antes de la Covid-19. Frente a este desempeño, la desigualdad laboral y pérdida de empleos incrementaron la dificultad para acceder a productos y servicios de primera necesidad, con repercusiones generales y de salud en la sociedad.

Un factor de peso en el déficit de empleo y desigualdad social durante la nueva normalidad es la desaparición de pequeñas y medianas empresas (pymes). Según especialistas de OIT, las pymes correspondientes a sectores de alojamiento, construcción, comercio minorista (retail) e industria manufacturera tienen medios financieros limitados para resistir la interrupción de sus actividades durante la crisis por Covid-19. Asimismo, debido a la inactividad prolongada, aquellas que no se vieron obligadas a cerrar mantienen niveles altos de endeudamiento, con efectos negativos en la inversión y creación de empleos. Frente a estas dificultades su encuesta realizada en 2020 indicó, de 4 mil 520 empresas estudiadas, 70% de las pymes encontraron dificultades financieras generadas por complicaciones de la Covid-19.

Las afectaciones económicas y disrupción de empleos a raíz de la crisis por Covid-19 requiere medidas políticas concertadas, de lo contrario dejará cicatrices sociales y laborales a largo plazo, concluyó la OIT. Por ello emitieron una serie de recomendaciones para mitigar futuros perjuicios por una situación laboral comprometida, dirigidas tanto al sector público como privado, y con énfasis en derechos laborales. Estas son: promover el empleo mediante la inversión, que atienda problemas de desigualdad; generar políticas para apoyar los ingresos de hogares; reforzar las instituciones para generar un crecimiento económico sostenido, basado en la inclusión; abrir canales de comunicación para la participación del diálogo social, sobre todo en la toma de decisiones.

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