chaneke verde

En cuanto terminaron su almuerzo, Yi y Linka decidieron iniciar el viaje por aire a Sao Paolo, sería un vuelo corto de menos de dos horas. Aunque no tenían prisa, ambas se sentían demasiado cansadas para un largo viaje por tierra. Definitivamente ya no estaban tan jóvenes para aguantar la travesía. Cambiaron sus euros y yuanes por reales brasileños, tomaron el vuelo de la tarde, aún tenían tiempo para platicar y ya por la noche, Yi podría reponerse del Jet Lag.

– De verdad estoy muy emocionada por volverlos a ver- Comenzó la plática Yi, ya que por lo general, Linka era callada y un tanto áspera- ¿tu no, Linka?

– Mas bien diría que me siento intrigada, llevo toda la semana pensando como sería aquella persona que encontró el anillo de Ma- Ti. ¿ Como lo habrá encontrado?¿ Por qué hasta ahora?. Gaia nos debe muchas respuestas.

– Es una lástima que se manifieste sólo en sueños o por breves mensajes telepáticos. Son tan cortos que no nos dejan una clara idea de lo que hay que hacer.

– Me pregunto si los demás viajarán también en avión.

– Yo me pregunto cómo lucirán Kwuame y Wheeler. A propósito de Wheeler, ¿Recuerdas que estaba enamorado de ti?- comenzó a reír Yi- ¡Si hubieras aceptado ser su novia, tal vez tendría un motivo para quedarse y no nos hubiera dejado.

-Uhm, si me lo propuso. Pero, aunque no me parecía feo, sentía que no teníamos tiempo para el romance, que estábamos en una misión mas importante. Si Wheeler lo hubiera entendido…

– El equipo seguiría completo- Interrumpió Yi.

– Bueno, casi completo, nos faltaría Ma- Ti. De haber sabido que aceptar ser novia de Wheeler, nos mantendría unidos, hubiera aceptado; aunque no sería enteramente por mi gusto, ¿sabes?

-¡Y eso te hubiera convertido en la heroína que se sacrifica por el equipo!. Aquella que antepone el bien común al propio.

-No hubiera sido justo para Wheeler, tal vez yo no hubiera llegado a quererle.

– En tal caso, hubieran terminado…

-Y de igual manera, él podría habernos dejado por puro despecho- Interrumpió ahora Linka- ya sabes cómo era. Tal vez nuestro destino como planetarios, como equipo, era fracasar…

– O tal vez, ése fracaso fue solo en principio de un renacer. Tal vez ahora que nos reunamos seamos un equipo más fuerte. Seríamos como el ave fénix que renace de sus cenizas.

– Ahora estás hablando como Kwuame, siempre tan espiritual, apostándole a la eternidad.

– Así son las cosas con los Dioses eternos, ¿recuerdas que servimos a Gaia?¿ será que no puede o no quiere revelarnos un plan en concreto?

– Tal vez esperaba que algo cambiara en nosotros con el paso del tiempo, por eso esperó tanto, tanto tiempo a que … maduráramos

– Ahora estas hablando como Ma- Ti. Siempre  tan sensible y tan maduro para su edad. Hubiera criado excelentes hijos junto con su esposa, Nan- Ki si no lo hubieran matado.

Y sumidas en éstas meditaciones, el tiempo pasó tan rápido que no sintieron el viaje. Llegaron demasiado rápido a su destino, al menos a su parecer. Descendieron del avión y reclamaron su equipaje, se dirigían a la salida del aeropuerto por el pasillo de llegadas nacionales, cuando vieron algo sumamente inusual.

Como suele ocurrir, había algunas personas de pie frente a la puerta de salida. Seguramente estaban esperando a sus familiares, pero también había personas que sostenían carteles con nombres de personas o logos de empresas. Tal vez choferes o empleados de agencias de turismo que debían recoger a alguien desconocido como parte de alguna operación de logística. La mayoría de ellos, jóvenes negros de cabello ensortijado, Y no sería nada raro, excepto por que uno de éstos jóvenes mostraba un cartel con un círculo amarillo toscamente dibujado en un fondo rojo, dicho círculo estaba dividido por líneas horizontales y paralelas que formaban una cuadrícula, representando los meridianos y paralelos que dividen al globo terráqueo.

Reconocieron inmediatamente el viejo logo del equipo, por lo que inmediatamente se acercaron al joven, para investigar de que se trataba, tal vez los demás ya habían llegado y les estaban esperando en algún punto. El muchacho, en un atropellado inglés, mezclado con portugués, les dijo

– ¿Son ustedes “ Linka y Yi”? Espero que lo sean porque mis compañeros y yo llevamos aquí toda la semana esperándolas.

-Tal vez lo seamos, quien te ha dicho esos nombres?- Respondió desconfiada Linka

– Nuestro jefe, el ingeniero Anderson, dice que uno de sus socios, un norteamericano de apellido Powells le pidió que enviara a buscar a dos mujeres de mediana edad, una con acento ruso, supongo, usted. Y su acompañante sería oriental – comenzó a hablar desesperadamente el joven , lo cual complicaba aún mas entenderle.

-¿Norteamericano has dicho?¿Tu conoces a ése señor Powells?- Comenzó a hablarlo Yi, con su característico acento mezcla de inglés y chino.

-La verdad no, señora. Soy solo un empleado, un mensajero. Y junto con mis compañeros llevamos aquí tres días, montando guardia por si llegaban.

-¿Como sabían que llegaríamos en avión? – Continuó preguntando inquisitivamente Linka.

-¿Yo que se?, el ingeniero Anderson envió a otros de mis compañeros a recorrer cada hotel en la ciudad y hay otros compañeros esperando en la terminal de autobuses. ¿son ustedes “Yi” y “Linka”- preguntó airado el joven, quien se mostraba sumamente desesperado, harto de perder el tiempo sosteniendo un letrero por tantas horas, como parte de una misión que no entendía.

Luego de mirarse con recelo y dirigiendo miradas de desconfianza al joven del letrero, finalmente Yi le respondió:

-Así es, somos “Linka” y “Yi.

-¿Ésos son sus nombres reales?- y antes de que pudieran contestar, él continuó hablando- ¿Saben qué? La verdad es que no me interesa, lo que me interesa es salir de aquí, las llevaremos con el ingeniero Anderson.

 

Continuará…

 

Chaneke verde

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