chaneke verde

Tras un breve momento de silencio, que se sintió como un homenaje al sacrificio del mono, continuó la conversación.

–  Y entonces eso fue lo que pasó- reanudó la conversación Wheeler-

– ¿Ya habías escuchado la historia? – preguntó Linka.

– Si, la escuché justamente el domingo pasado. Verán, como ya les he dicho, mi empresa y la del señor Anderson, trabajan en conjunto, desde hace un mes, en la construcción de un nuevo hotel. Justamente nos encontrábamos en ésta oficina, analizando los presupuestos, cuando el muchacho entró corriendo.

– Normalmente no trabajo los domingos, pero vamos algo atrasados con el plan de trabajo- Interrumpió el señor Anderson- por eso nos reunimos en mi casa, para adelantar algo.

– La verdad es que llevamos varias semanas trabajando hasta en domingo. –intentó retomar la palabra Wheeler, pero fue, de nueva cuenta interrumpido.

– Yo estaba en el jardín, como siempre, jugando con Mané, mi perro. Le puse así porque es una palabra chistosa, resulta que es nombre común aquí en Brasil, oigo que a muchas personas les dicen “Mané” ¡y no sé por qué! Tenemos 3 años con él, se lo quitamos al jardinero porque lo tenía amarrado a un árbol en la calle de atrás de nuestra mansión. Lo vimos un día que pasamos en el carro, Estaba muy flaco, tenía muchas pulgas y estaba casi pelón. Así que lo desamarramos y nos lo quedamos, cuando el jardinero lo vio al día siguiente en nuestra nos preguntó de dónde habíamos sacado un perro tan feo, le contamos la historia y resultó que lo había atrapado pocos días antes porque lo mordió lo tenía amarrado como castigo porque era un perro malo. Pero no es tan malo, yo le lanzo una vara y él la trae, a veces escarba, desentierra cosas y así fue como encontró uno de mis carritos que había perdido cuando tenía 5 años y también encontró el anillo-

-Sí, definitivamente es el estilo de Gaia, un animal encuentra el anillo del corazón y se lo entrega a un niño noble y puro- dijo Linka.

– ¿Ya lo vez Wheeler? Gaia eligió justo este momento en el que te encuentras en Río por que quien sabe si hubieras respondido al llamado en alguna otra circunstancia. – dijo Yi.

– Creo que en es si tienes razón, definitivamente no habría venido, es más, creo que ya ni siquiera habría escuchado el llamado de Gaia. Mis días de querer cambiar al mundo se terminaron. Solo construyo casas y tengo una vida normal…-dijo Wheeler

– ¿Y cómo te va con esa vida normal? ¿eres feliz? ¿tienes esposa? ¿tienes hijos? – lo interrumpió Yi.

-Si me casé, tuve esposa, tengo dos hijos, la mayor de veinticinco y el menor de veinte siguen solteros, así que aún no soy abuelo, pero me divorcie y prácticamente no los veo. Mi trabajo me exige viajar mucho y casi no tengo tiempo. – dijo Wheeler

– Total que ahora eres un empresario que solo piensa en sus ganancias, construyes casas, carreteras y edificios, te has convertido en lo que solíamos combatir. ¿ Y todo para qué? Estás solo y no creo que seas muy feliz – fueron las hirientes palabras de Linka.

– Suena horrible así como lo dices Linka, pero tienes razón. Estoy solo y no creo que mi vida haya valido mucho- La voz de Wheeler se quebró y parecía que saldrían algunas lágrimas de sus ojos-. En esta semana me he dado cuenta de ello; me he sentido tan solo y triste como cuando murió Ma-Ti y dejé a los planetarios.

Yo se acercó a su antiguo compañero con afán de quererlo abrazar y consolar, mientras el despiadado interrogatorio de Linka continuaba:

– ¿Y el anillo dónde está? Saben algo del tu esposa y tus hijos. – – Está en mi mansión de Miami, guardado, nunca más lo he vuelto usar, supongo que ya ni me queda- dijo Wheeler mientras analizaba sus dedos gordos- jamás le conté a nadie del anillo, ni siquiera a mi familia. Podríamos ir por el en esta semana en cuanto ustedes se recuperen del Jet Lag y yo arregle un par de cosas con la construcción aquí.

– ¿puedo ir con ustedes? – preguntó Steve con emoción, mientras miraba de reojo a su padre-. Me gustaría viajar con mi nuevo equipo.

– Chico, ya no somos un equipo, fracasamos antes y fracasaremos ahora, además, no pienso volver a participar en esto…

-¿Y aún nos falta Kwuame!- interrumpió Yi, quien fue interrumpida por Steve.

– ¿Quién es Kwuame?- intervino una vez más Steve.

– Es el portador del anillo de la tierra…- Yi.

– ¿Y por qué no vino? ¿no lo invitaron? – Preguntó inocentemente Steve.

– No sabemos cómo encontrarlo, le perdimos la pista hace mucho, ni siquiera sabemos si está vi…- Linka no terminó la frase por que intervino Yi.

– Tampoco sabemos si tiene teléfono o Internet-

-Oh, entonces si es un problema, y un problema gigante. –  dijo Steve

 

Continuará…

 

Chaneke verde

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