El auge de los influencers médicos ha llevado a cuestionar la regulación de la industria de la salud
Expertos del ámbito médico y corporativo señalan que las deficiencias normativas dificultan la relación entre la industria farmacéutica y los creadores de contenido. Esto durante el encuentro «Uso de redes sociales e influencers en farmacéutica», realizada en el evento «Autorregulación y Transparencia en el Sector Farmacéutico y de Insumos para la Salud: Lecciones aprendidas y desafíos a futuro».
El evento organizado por la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma), puso en evidencia la urgencia de adaptar la regulación al entorno digital.
El Dr. Rodrigo Corona, psiquiatra y creador de contenido, destacó que los profesionales de la salud no están entrenados en comunicación efectiva ni en el seguimiento de tratamientos a través de plataformas digitales. Lo que representa un desafío tanto para los especialistas como para las farmacéuticas, que deben garantizar la correcta difusión de la información.
Berenice Vázquez, responsable de compliance en GSK, subrayó la complejidad de establecer vínculos éticos y legales con influencers médicos, ya que su papel supera los esquemas tradicionales de publicidad.
«Los terceros son nuestra responsabilidad», enfatizó, refiriéndose a agencias e intermediarios que colaboran con la industria en la difusión de mensajes.
Los panelistas coincidieron en que la comunicación digital exige herramientas normativas actualizadas, pues la participación indirecta de empresas en contenido generado por terceros escapa, en muchos casos, del control institucional.
El Mtro. Rafael Quintanilla, director de Farma en Silanes, explicó que el modelo vigente limita la interacción eficaz entre la industria y la comunidad digital. «Estamos en un proceso de entendimiento de cuál es el impacto», reconoció, señalando la necesidad de revisar estructuras corporativas para adaptarse a un ecosistema digital en constante evolución.
Por su parte, el Dr. Marco Antonio Sotomayor, médico influencer con gran presencia en redes sociales, alertó sobre los riesgos de la falta de lineamientos específicos, ya que esto genera incertidumbre tanto para los creadores de contenido como para las empresas involucradas.
Otro punto clave abordado en la mesa fue la valoración económica del trabajo de los influencers médicos. Se discutió la dificultad de establecer criterios homogéneos para definir compensaciones en función del alcance, impacto y tipo de colaboración con la industria.
Ante estos desafíos, los participantes coincidieron en la necesidad de definir marcos operativos que permitan a la industria participar activamente en redes sociales sin comprometer principios de ética y transparencia.
Asimismo, reafirmaron su disposición para continuar el diálogo con autoridades regulatorias, con el fin de construir una guía común para el futuro de la salud digital.