La educación, abandonada y agravada por la pandemia

Por Guadalupe Orona Urías

La pandemia ha sacado a relucir, sobre todo para aquellos que se han negado a ver, otros graves problemas, por ejemplo, el de la educación en México. Muchos estudios han ido y venido, que revelan el bajísimo nivel académico de la mayoría de las instituciones públicas, y prácticamente nada se ha hecho para corregir. Cada año se nos repite que somos de los últimos países en cuanto a calificación en la pruebas Pisa y Enlace, de acuerdo con mediciones de organismos internacionales como la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). Ahora, con la suspensión de clases derivada de la pandemia y con la instrucción de continuar el ciclo escolar a través de clases virtuales, echando mano de las nuevas tecnologías, resultó que muchos alumnos no pudieron acceder a dichas clases, simplemente porque, o bien no cuentan con computadora, o bien porque simplemente en sus comunidades no hay internet, y donde sí hay, se tiene que pagar, lo que impidió a muchos niños y jóvenes poder tomar clases en línea. De acuerdo con datos del INEGI, cerca de 26 millones de ellos no están acudiendo a clases; están en casa, obedeciendo las medidas de seguridad sanitaria, pero resulta que solamente 44 % de las familias mexicanas tienen una computadora, y solo el 30% de los hogares cuentan con internet; es decir, la mayoría no puede seguir las clases en línea. Asimismo, la Unesco advierte del inminente riesgo de deserción escolar; la crisis económica traerá consigo que más niñas, niños y adolescentes ya no regresen a las aulas: tendrán que trabajar.

Pero en entidades como Hidalgo, la situación es más grave: según el INEGI, solamente 251 mil hogares (de 779 mil) tienen  una computadora (el 32%), o sea, el 67%, la inmensa mayoría, no cuenta con esta herramienta (528 mil hogares). De acuerdo con indicadores del Sistema Nacional Educativo y datos de la organización México Evalúa, solo 26.6% de las primarias en Hidalgo cuentan por lo menos con una computadora con acceso a internet (870 de 3,259 primarias). Y, de acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Internet, una tercera parte de la población joven en Hidalgo no tiene conectividad asegurada de banda ancha de internet, por lo que están en riesgo de perder su año escolar. Hidalgo se encuentra entre los últimos lugares en indicadores de accesibilidad a internet, junto con Puebla, Guerrero, Tlaxcala y Chiapas.

Además de este gran atraso tecnológico, que revela poca inversión y menosprecio a la educación, también vemos la indiferencia de las autoridades de la entidad a la noble tarea de enseñar; el número de profesores que tienen una relación laboral por contrato es enorme, pues con ello el gobierno ahorra millones en prestaciones y salarios, ya que el salario “por contrato” no rebasa los 4,500 pesos al mes; pero, además, aprovechándose de esta vulnerabilidad contractual, pasan meses sin que se les pague, como actualmente sucede a los profesores del Bachillerato “Coronel Nicolás Romero”, a los docentes de la Escuela Secundaria “Vicente Riva Palacio” y de la Escuela Primaria José Martí, instituciones ubicadas en la ciudad de Pachuca, quienes llevan cuatro meses sin percibir salario. Los profesores me han comentado de su grave situación económica, pues no cuentan con otro ingreso, además de ser casi imposible en esta dolorosa pandemia allegarse recursos con algún trabajo extra; lo menos que debería hacer el gobierno de Omar Fayad es cumplirles, así como ellos cumplen con su labor.

Como hemos comentado en este espacio, si antes de que asumiera el poder el actual presidente de la República y su partido Morena, la situación del país era ya realmente compleja y el escenario para millones de mexicanos muy duro; ahora, con la pandemia a cuestas y la ineficacia gubernamental para hacerle frente, con una economía en franco retroceso (retroceso que ya venía antes del coronavirus), con millones de empleos perdidos, sin inversiones productivas; con un incremento desmesurado de la violencia y gestándose una inestabilidad social de pronóstico reservado, debido al abandono gubernamental al dejar a su aciaga suerte a millones de familias, ahora tampoco se ve una política de Estado coherente y eficiente para enderezar este barco que está haciendo agua por doquier; además de todo esto se echa más gasolina a la lumbre con actitudes que denotan abuso de poder de los funcionarios estatales al negar atención a sus gobernados, y, en el caso de Hidalgo, además de ello, negando los salarios a sus profesores; se olvidan que los recursos públicos, son eso, ¡públicos! y no privados.

Pero parece que tanto el gobierno federal como varios estatales no están conscientes de la situación, o quizás para su bienestar emocional prefieran no ver ni oír, y siguen empecinados en sus campañas mediáticas, despreciando la inteligencia de los mexicanos y abusando de su paciencia, y olvidan que “el hambre es muy mala consejera”, y también, sus responsabilidades, en este caso, para con la educación.

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