Al menos 19 personas murieron y cientos más resultaron heridas durante los días de protestas en ese país.

Hoy es un día de luto para Colombia y toda Latinoamérica ya que al menos 19 personas murieron y cientos más resultaron heridas durante los días de protestas en este país, en las que miles de ciudadanos salieron a las calles para manifestarse contra una reforma tributaria destinada a llenar un agujero fiscal relacionado con la pandemia.
El ministerio de Defensa contabilizó a su vez 846 personas lesionadas, de las cuales 306 son civiles.

Presionado por las manifestaciones en las calles, el presidente Iván Duque ordenó el domingo retirar la propuesta que se debatía con escepticismo en el Congreso, donde un sector amplio la rechazaba por castigar a la clase media y ser inoportuna en plena crisis desatada por la pandemia.
Para entrar en contexto, hay que recordar que el domingo pasado, el presidente Iván Duque dijo que retiraba la propuesta actual y, en cambio, buscará un nuevo plan que surja a través del consenso. Un día después, el ministro de Hacienda del país anunció su renuncia.

Las manifestaciones por esta decisión se fortalecieron, en parte debido a la ira, por lo que varios grupos de derechos humanos han denunciado los abusos de los cuerpos de seguridad estatales para tratar de controlarlas.
Y es que en los últimos días, varios casos de abuso policial se han captado en video, incluido uno en el que se ve a un joven manifestante pateando a un oficial de policía en una motocicleta. El video muestra cómo el agente responde disparándole al manifestante mientras huye.

El manifestante era Marcelo Agredo, de 17 años, un estudiante de noveno grado que salió a marchar con su hermano. Murió poco después, según su padre, Armando Agredo. La muerte fue confirmada por la Defensoría del Pueblo, una agencia gubernamental que investiga las violaciones de derechos humanos.

Como este, se reportan varios casos de abuso policial que han acabado con la vida de varias personas y han ocasionado la hospitalización de varios ciudadanos en el marco de la pandemia por Covid-19, la pobreza, la ira y la desesperación.