Estas son las posiciones sexuales para que los dos queden satisfechos

Que nadie se quede a medias, ambas partes deben experimentar el placer al máximo con esta posiciones sexuales placenteras en pareja


Pachuca.- El 14 de febrero está a la vuelta de la esquina, y muchas parejas quieren salir de lo monótono en las relaciones sexuales, cada quien tiene su postura o sus posturas favoritas y esto se debe a situaciones muy personales, sin embargo, suele haber posiciones más satisfactorias para los hombres y otras para las mujeres con base en la estimulación que producen.

Generalmente, los hombres sienten mayor placer cuando su glande está completamente envuelto y se fricciona contra las paredes de la vagina u otro orificio, mientras que las mujeres, aunque también disfruten de una penetración profunda, por lo regular están más satisfechas cuando la penetración está acompañada de estimulación del punto G y contacto con el clítoris.

Aquí te dejamos algunas para que las pongas en practica.

Amazona

Cuando ella está encima de ti, tu pene es todo suyo: puede controlar la penetración según sus movimientos y sentir tu pene conforme lo introduce y toca base, ya sea que se mueva lenta o rápidamente, hacia atrás y hacia delante o en movimientos circulares, siempre y cuando no sean muy bruscos. Además de que la penetración profunda estimula el punto G, esta postura les permite a ambos tener las “manos libres” para que ella se acaricie (los senos, el clítoris) o se acaricien mutuamente: puede sentir tus pectorales, acariciarte el perineo, acercarte sus senos, besarse… Puede también darse la media vuelta y montarte cuidadosamente en reversa.

 

En cuclillas

Unos la llaman en cuclillas, si bien no es más que una variante de la amazona. Es decir, ella está sentada encima de ti, pero con los brazos extendidos, y las manos y los pies apoyados en la superficie. Esta posición es una gloria en cuanto a penetración profunda y masajes vaginales intensos: el pene no podría estar más y mejor contenido, y el clítoris está al alcance para que tú puedas estimularlo simultáneamente ya que ella está impedida para tocarse y para tocarte. A pesar de sus bondades, esta postura cansa si se prolonga demasiado y ella debe cuidar que sus movimientos no sean muy vigorosos para evitarte una torcedura de pene. Auch.

Cara a cara

Así se trate de una sofisticada ballerina (posición con ambos de pie y una pierna suya levantada y apoyada sobre tu hombro) o un clásico misionero, las posturas que les permiten estar frente a sí, uno contra otro, favorecen la estimulación del clítoris a la par de la penetración vaginal en la medida en que el clítoris sea acariciado por la base del pene durante un delicioso vaivén. Si están acostados de lado, con los cuerpos extendidos uno frente a otro y una de sus piernas está encima de ti, podrán alcanzar un ángulo ideal en el que el pene roce el clítoris de forma precisa y sostenida.

Perrito

En cuatro, levrette, esta es la posición favorita entre la mayoría de los hombres porque, además de una penetración profunda, les transmite una sensación de dominio y les ofrece una vista muy agradable de la mujer. Es tan estimulante que, ojo, suele acelerar la eyaculación, así que, si nadie lleva prisa, es buen momento para cambiar de postura. De lo contrario, si se prolonga, es recomendable que ella esté sobre la cama o poner cojines en el suelo para proteger las rodillas.

Sobre la mesa

Así, como el nombre lo indica, ella está de espaldas sobre la mesa, con las piernas extendidas envolviéndote o apoyadas sobre tus hombros. Puede sujetarte de los muslos mientras tú te inclinas hacia ella. Esta posición te permite tener control absoluto de la penetración y garantiza la sensación de que el pene está enteramente cubierto por las paredes de la vagina. Para ti significa el delirio total, pero ella no tienes porque quedarse atrás: en esta posición, el ángulo entre el pene erecto y el eje de la vagina alcanza los 120 grados, que se considera la medida ideal para estimular el punto G.

Misionero extremo

Su espalda reposa sobre la superficie y sus piernas se mantienen elevadas y juntas, de tal forma que sus pies queden justo frente a tu cara. Tú mantienes sus piernas extendidas y la sujetas por los tobillos mientras la penetras de la manera más profunda que pueda existir. No sólo eso: la sensación de dominio que te provoca extender y flexionar su cuerpo es absoluta, mientras que, para ella, estar sujeta y controlada por ti puede resultarle de lo más estimulante, siempre y cuando no se demore excesivamente ni le provoque claustrofobia o molestias en la zona pélvica.

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