Por Roberto Cienfuegos J.

El próximo domingo 18 de octubre, el Estado de Hidalgo, una entidad en acelerado crecimiento, estratégica, con un gran potencial por su ubicación geográfica en el corazón de México y su cercanía a la capital del país, prevé elecciones en sus 84 municipios, entre ellos Pachuca, la capitalhidalguense.

Los comicios, junto con los de Coahuila –donde se renovará el congreso estatal- debieron ser reprogramados por las autoridades debido a la pandemia de la covid-19, serán en cierto grado un termómetro para Morena, el partido, movimiento u lo que sea que creó el presidente Andrés Manuel López Obrador para impulsar su candidatura, la tercera y triunfadora, por la presidencia de México.

Aunque sería aventurado en este breve espacio examinar y sobre todo predecir con un mínimo de certeza el resultado de los comicios para renovar las 84 presidencias municipales hidalguenses, resulta interesante al menos poner el ojo en la contienda por Pachuca, que pelean fuertemente los candidatos de Morena, Pablo Vargas González, y el priista Sergio Baños Rubio. Se trata, claro, de un microcosmos electoral centrado en la capital hidalguense.

Quien estas líneas escribe conversó en la víspera comicial con ambos aspirantes a gobernar Pachuca.  Vargas González es un académico de prestigio en Hidalgo que entró en la contienda en medio de un clima de controversia interna partidista por la candidatura. La disputa en Morena, que se resolvió a favor de Vargas González, parece genética según confirma la pelea nacional a cuchillo entre Porfirio Muñoz Ledo y Mario Delgado, y donde el dirigente interino Alfonso Ramírez Cuéllar opta por la sana distancia al parecer por su propio interés de preservación en el cargo que hoy ostenta.

Baños Rubio, un político con impronta empresarial, está en la pelea por Pachuca, sin duda la joya de la jornada electoral del domingo próximo. La candidatura de Baños Rubio llama la atención desde el punto de vista político porque podría marcar la resurrección del tricolor, que hace tiempo no las trae consigo al menos en la capital del Estado. Es cierto, el gobierno estatal hidalguense nunca ha dejado de ser priista, aun y cuando la hoy senadora panista Xóchitl Gálvez puso en aprietos en 2010 la hegemonía priista al competir por el ejecutivo estatal. Gálvez logró un segundo lugar, según el cómputo oficial.

De hecho, otra panista, Yolanda Tellería, gobernó Pachuca hasta septiembre pasado. Su gestión, según diversos actores políticos y encuestas, dejó mucho a deber. Así que el PAN en Pachuca, que hoy postula a Andrés Chávez, parece descartado en los comicios del domingo.

El PRD abanderó para Pachuca al ex senador Isidro Pedraza, pero todo indica que la Covid-19 lo puso fuera de combate. Aunque con una trayectoria política interesante, analistas locales ven a Pedraza como una pieza más vigorosa en el campo hidalguense que en los predios urbanos.

Enrique Crespo, un ex priista que hoy compite por la vía independiente con base en una reforma electoral y el aval de 10 mil firmas ciudadanas, figura abajo en la mayoría de las encuestas.

Así que todo indica que Vargas González y Baños Rubio serán los protagonistas en la competencia por Pachuca. Por supuesto, ambos sostienen que llevan la delantera, pero sólo uno será el ganador el domingo próximo.

Baños Rubio señala a Morena como el responsable de crear pobreza, desempleo, inseguridad. Argumenta que los pachuqueños ya se dieron cuenta de que votar por Morena significa “un salto al vacío”, que rechaza –asegura- el electorado de la capital hidalguense.

Vargas González se atiene por su parte a la Cuarta Transformación (4T), que considera un “activo importantísimo” para garantizar su triunfo. Añade que los partidos tradicionales como el PRI y el PAN concitan el rechazo ciudadano por sus viejas prácticas y formas de hacer política. Morena es lo nuevo, argumenta.  Será interesante sin duda lo que digan las urnas este domingo. Amanecerá y veremos quién se lleva el gobierno de Pachuca.

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@RobertoCienfue1