Los ejércitos son los más grandes apoyos de la tiranía

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Por Arturo Moreno Baños

El 19 de febrero de 1913, el gobernador del estado de Coahuila, Venustiano Carranza, informó al Congreso local que Victoriano Huerta se había hecho cargo del Poder Ejecutivo en la Ciudad de México. Tras consultarlo con los legisladores coahuilenses, Carranza proclamó un decreto que en su artículo segundo le otorgaba facultades extraordinarias para armar y unificar al Ejército, con la finalidad de sostener el orden constitucional en contra del usurpador Huerta, quien con un golpe de Estado había derrocado y, posteriormente, había ordenado asesinar cobardemente al presidente Francisco Ignacio Madero González y al vicepresidente José María Pino Suárez aquel 22 de febrero de 1913.

Dicho decreto exhortaba a los demás gobernadores, jefes militares y al pueblo en general a sumarse a su causa, de esta forma nació el Ejército Constitucionalista, comandado por Venustiano Carranza, quien, dicho sea de paso, nunca aceptó cargo militar formal alguno para distinguirse de Porfirio Díaz militar de carrera, sin embargo no dejo pasar la oportunidad de autonombrarse “Primer jefe constitucionalista” iniciando así el mal ejemplo que los gobiernos post-revolucionarios tomarían al sentirse idóneos para ocupar un cargo gubernamental –fue el caso de Álvaro Obregón que se creía encarnado héroe de la Revolución y predestinado sucesor de Carranza-

Y para no dejar pasar magna fecha marcada en el calendario cívico, durante la conmemoración del 108 aniversario del Ejército mexicano, que se realizó en el Campo Militar 37 D, en el municipio de Zumpango, Estado de México, el presidente Andrés Manuel López Obrador agradeció al Ejército el respaldo que le ha dado a su administración.

Destacó que el Ejército mexicano se está renovando y dijo que prueba de ello son las construcciones del banco de Bienestar, Cuarteles, Aeropuerto General Felipe Ángeles y, apuntó, próximamente estarán apoyando en una parte del Tren Maya. El Ejecutivo federal dejó en claro que, a lo largo de la historia del Ejército mexicano se han registrado episodios que han manchado la trayectoria del instituto armado, pero subrayó que estas manchas son atribuibles a gobiernos civiles y no a mandos militares -¿Será cierto?-

El primer mandatario argumentó en su discurso: “A lo largo de su historia es más lo bueno de esta institución que los errores o sus manchas, muchas de ellas no atribuibles a los mandos militares, sino a los gobiernos civiles que en algunas ocasiones han utilizado indebidamente a las Fuerzas Armadas para reprimir al pueblo”

Sin embargo, el primer mandatario olvidó hacer mención que justamente el Ejército obedeciendo órdenes de altos mandos sin meditar sus actos y sí conociendo las repercusiones que podrían traer estos, sin anteponer el libre albedrío, ética y moral de todo ser humano que no se compara con orangutanes sin cerebro; realizó actos detestables que quedarán en el ideario colectivo y por supuesto en la conciencia histórica de México.

Recordemos Ayotzinapa, Tlatlaya, Tlatelolco, “El Halconazo”, la masacre de aguas blancas, los motines en cárceles, los desaparecidos, los levantones, las extorsiones; los asesinatos de periodistas, los feminicidios, el narcotráfico, la corrupción, el tráfico de influencias; autoritarismo e impunidad, fosas clandestinas y el territorio nacional ensangrentado que en gran medida ha ocurrido por inmiscuirse el ejército sometiendo y aniquilando las demandas de un pueblo ávido de justicia y dignidad.

Solo un general en la historia de México no olvidó sus orígenes antes que intereses mezquinos, sentenció:

“Cuando se establezca la nueva República, no habrá más ejército en México. Los ejércitos son los más grandes apoyos de la tiranía. No puede haber dictador sin su ejército. Pondremos a trabajar al ejército. Serán establecidas en toda la República colonias militares, formadas por veteranos de la revolución. El Estado les dará posesión de tierras agrícolas y creará grandes empresas industriales para darles trabajo. Laborarán tres días a la semana y lo harán duro, porque el trabajo honrado es más importante que el pelear y sólo el trabajo así produce buenos ciudadanos. En los otros días recibirán instrucción militar, la que, a su vez, impartirán a todo el pueblo para enseñarlo a pelear.”

Sabias palabras de un personaje que, contrario a Carranza y Obregón que solo buscaban su bienestar, busco el bien de todos los “hermanitos de sangre” así era Francisco Villa.

¿Tú lo crees?… Sí, yo también