Entre el PAN y Morena, el INE

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· De acuerdo con la paliza que se den los partidos; es su papel

· Pero el INE es el árbitro, y Lorenzo y Ciro han tomado partido

Obviamente que, a poco menos de un mes de las elecciones del domingo 6 de junio, ninguno de los participantes en la contienda dará su brazo a torcer. Pero hay uno, el INE, que ya lo dio, aunque lo niegue su consejero presidente.

Desde el punto de vista periodístico, y hablando hipotéticamente, sería noticia, y de ocho columnas, que los panistas renunciaran y anunciaran su apoyo a Morena, o que los morenistas dieran a conocer su alianza con “Va por México”, la coalición de la derecha masacrada el domingo primero de julio de 2018.

Asegura Juan Carlos Romero Hicks, el líder de la bancada albiceleste en la Cámara de Diputados, que el presidente López Obrador y el Movimiento de Regeneración Nacional se han dedicado a descalificar al INE, una sacrosanta institución que no está inclinada a ningún lado, aunque a ojos de buen cubero ha manifestado su animadversión hacia el presidente López Obrador y a todo lo que huela a Morena.

Para darse cuenta de esta situación sólo se necesita ser observador, y ni siquiera muy acucioso, u obsesionado por la política electorera. Pero no hay que escandalizarse de la guerra de los partidos. Es muy comprensible que cada quien defienda lo suyo y cuestione, con severidad, al contrario. Condenable, el comportamiento de Lorenzo Córdova y Ciro Murayama.

No es una novedad, no es noticia pues, que Romero Hicks se lance contra López Obrador y Morena. Está cumpliendo su rol de oposición. Su tarea es atacar al partido que casi logra que el PAN pierda su registro como partido político, en las elecciones de 2018. Nadie tiene por qué alarmarse, escandalizarse o sorprenderse del papel que juega Romero Hicks, o cualquier militante de la oposición al gobierno de López Obrador y a Morena. Lo menos que quieren es que al presidente le dé un infarto fulminante y que Morena se desbalague.

Pero, así como los partidos de oposición tienen el derecho de pataleo, de venganza, de ahora sí masacrar a sus enemigos políticos, ahora en el gobierno, así el partido del gobierno tiene derecho a contratacar y defenderse. Y además, los morenistas se han sentido muy agraviados por el INE, institución a la que conciben, y así lo marca la ley, como garante de la imparcialidad electoral.

Según los dirigentes de Morena, y no les falta razón, particularmente el consejero presidente, Lorenzo Córdova, y el consejero Ciro Murayama, se han cebado y han atacado, con odio, de modo antidemocrático, al presidente de la república y al partido Morena, rechazándole muchos candidatos a puestos de elección popular en las casi ya inmediatas elecciones. Y es cierto. Argumentando faltas al código electoral, la mayoría de consejeros del INE ha votado por el desconocimiento de candidatos morenistas en importantes plazas como Guerrero y Michoacán, baluartes del morenismo.

Muy comprensible que el PAN, el PRI y el resto de opositores se lancen contra Morena. Como dijimos antes, se comportan en su papel de opositores. Sería una incongruencia que Romero Hicks no cuestionara a López Obrador y no lo acusara de intervenir en el proceso electoral. Para eso es oposición. Para cuestionar, para descalificar.

Pero no es comprensible ni aceptable que el consejero presidente del INE, un órgano jurisdiccional organizador de los procesos electorales, que tiene que estar en medio, sin inclinarse hacia algún lado, ataque consuetudinariamente al primer mandatario y manifieste su parcialidad, castigando a Morena.

Lo dice mejor el doctor Hernán Gómez Buera, analista político, internacionalista, doctor en desarrollo por Sussex. Este hombre, con la autoridad que le da la sabiduría, ha advertido que el INE debe ser un órgano técnico que dé certeza a las elecciones.

A quién le sirve que sus impuestos se gasten en pagarle el sueldo a Ciro Murayama para hacer su política de golpeteo político.

Recato y prudencia verbal es lo mínimo que debemos exigirle.

La verdad; es obvia la parcialidad del Instituto Nacional Electoral. Quien no lo vea así necesita de unos buenos lentes.