Análisis histórico del terrorismo mediático

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En 1917, siendo presidente de los EE.UU., Woodrow Wilson, creó el Comité de Información Pública conocido como Comision Creel. Dicha fue la primera oficina de propaganda gubernamental para poder controlar a la sociedad, provocando así la histeria en la población estadounidense, y, de esta manera, arrastrarla a la guerra a través de la prensa y el cine. 

Los objetivos planteados eran muy similares a los que comenta Gene Sherp en su libro De la Dictadura a la Democracia, donde primeramente se buscaba movilizar la agresividad y el odio provocado por la ciudadanía con el propósito de dirigirlos contra el enemigo para socavar y destruir su mora. Después, dinamizar el espíritu de lucha del propio país. Posteriormente, habría que conservar la amistad con los países aliados y fomentar la amistad con las naciones neutrales, haciendo lo posible para obtener su apoyo y colaboración dentro de la guerra. Al mismo tiempo, una de las estrategias para poder intervenir en la Gran Guerra o la Primera Guerra Mundial, fue la de asegurar que los norteamericanos se fijasen en cosas superficiales de la vida, así que implementaron el famoso consumismo. Decía Lipmann que el pueblo no razona ni investiga, sino que es un simple espectador. Laswell, un pionero de la ciencia política, afirmaba que la propaganda dentro de su marco conceptual era: “maximizar el poder doméstico al subordinar grupos o individuos y reducir los costos materiales del poder”, así era el adoctrinamiento.

Es interesante porque eso prosiguió hasta la Guerra Fría, donde Lerner, quien era un funcionario del departamento de propaganda de EE.UU., explicó que las sanciones se convierten en guerra económica, la diplomacia en guerra política y la propaganda en guerra psicológica. Esta última, para que se pueda influir en opiniones, emociones, actitudes y conductas de los grupos, enemigos, neutrales, e, incluso en amistades, con el fin de apoyar la realización de la política y objetivos nacionales que en ese momento se tenían. La propaganda siempre es utilizada como maniobra psicológica que incluye la manipulación y el uso de la mentira intencional en el discurso a la ciudadanía, eso hace que las mismas personas cambien de actitud hacia una noticia falsa. 

Por todo lo anterior, reitero la importancia de las conferencias mañaneras que actualmente imparte López Obrador, pues desmienten todo este terrorismo mediático que opta por desinformar, calumniar e incluso desprestigiar a figuras públicas o políticas. El periodismo siempre debe ser profesional y ético.

Continuará con la historia en México…

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