Por Carlos Ramos Padilla

@cramospadilla


Si podríamos suponer que la aprehensión de Rosario Robles Berlanga (por mera suposición de una posible fuga), se debe fundamentalmente a cuestiones políticas más que comprobación de acusaciones, el caso de Alejandra Cuevas nos lleva al cinismo, impunidad, corrupción de un gobierno que dice se comporta de manera honesta e incluso a la protección presidencial de funcionarios de primera línea como el mismísimo Fiscal General de la Republica.

Hoy nos damos cuenta que una mujer mexicana (anotó con intención esos dos aspectos) estuvo retenida de su libertad por un delito que no existe, pero más aún, por la alevosía desde el más alto poder para aplicar venganzas personales sin misericordia.

Vimos de que la hija de la Sra. Cuevas se vio obligada a humillarse y pedir clemencia y justicia ante las autoridades. Así no, así no. Y ella tenía razón, su madre inocente era víctima de todas las violaciones a sus garantías constitucionales y a los derechos humanos.

Este gobierno, quiera o no, está manchado por este acto de abuso de autoridad sin castigo ni a Gertz Manero ni a Claudia Sheinbaum ni a Ernestina Godoy, quienes fueron operadoras en este lamentable suceso. El que el presidente se felicite por la libertad de Alejandra Cuevas significa una burla sin sentido, así como el girar su instrucción personal para que la familia de la Sra. Cuevas sea “atendida”.

En Gobernación es una solución fuera de toda lógica. La Sra. Cuevas no va a solicitar audiencia y a esperar en antesala en una oficina pública. Ella sufrió el peso de todo el Estado Mexicano para estar tras las rejas y ahora le piden que ella acuda a rendir tiempo y espacio a burócratas cómplices de esta infamia.

El presidente debería ofrecer disculpas, un perdón público porque ocurrió en su gobierno. Un perdón como le ofrece a Joaquín Guzmán por referirse a su persona como “El Chapo”, el presidente tendría que exigir la renuncia de sus funcionarios involucrados para ser sujetos al castigo penal que se merecen.

Ni siquiera se escuchó un “usted disculpe”. A la Sra. Cuevas le deben meses de su vida en cautiverio a los salvajes protagonistas de esta detención se les debe el repudio y la prisión.

No se vio la intervención de la CNDH, la gran ausente en todo lo que afecta la imagen del tabasqueño. Aquí también se debería de tomar una sanción administrativa y pública.

La valentía de la Sra. Cuevas presenta más clase, pundonor, integridad y valor que los políticos que nos gobiernan y presumen “honestidad valiente”.

Que grave que la nación se entere que el propio Fiscal de la nación sea el que esté frecuentemente involucrado en escandalosos asuntos violatorios de la ley (ahí queda como muestra la filtración del audio de propio Gertz Manero con su incondicional Juan Ramos López).

AMLO asegura que nunca antes un presidente había sido tan insultado como él. Yo replicaría que nunca antes la sociedad mexicana no había sido tan ofendida, insultada, descalificada, menospreciada y llena de epítetos por un presidente.

¿O me equivoco? Y que conste que es pregunta.

*Conductor del programa VaEnSerio, MexiquenseTV, Canal 34.2 (Izzi 135)