La razón de existir

Por Guadalupe Orona Urías

En Antorcha, tenemos consciencia de nuestra realidad social y aspiramos a transformarla a revolucionarla para poder cristalizar el ideal de una humanidad más solidaria, de una sociedad mas justa; también sabemos que la realidad económica, sus hechos, son la base sobre la que descansan las querellas entre quienes tienen interés de salvaguardar las cosas como se encuentran actualmente, o cuando mucho darle una maquillada para que se vuelvan más pasables, y aquellos que reclaman un lugar más justo en la sociedad, sabedores de que son parte esencial para el desarrollo del país y de la producción de riquezas; y que estas pugnas son la raíz de toda la historia política de un país y del mundo: “la política y su historia habían de explicarse por los factores económicos y su desarrollo”. De tal forma que una mente sana, que sabe razonar sin prejuicios y que deja sus dogmas a un lado para dilucidar un problema, no tendrá motivos para que no pueda entender los planteamientos del Movimiento Antorchista y su razón de existir.

Recientemente fue publicado un estudio del banco Credit Suisse que revela que: “39 mexicanos tienen riquezas de más de 500 millones de dólares mientras 96 millones son pobres” (RT / 24 de octubre de 2018). La agencia de noticias RT, señala que “Un estudio del banco Credit Suisse desnuda la enorme desigualdad que existe en la 11° economía más importante del planeta” y a continuación cita: “Como cada año, el banco Credit Suisse elaboró su Informe sobre riqueza global y arrojó datos alarmantes con respecto a México. Según este estudio, existen en ese país 39 personas que individualmente disponen de más de 10,000 millones de pesos mexicanos (500 millones de dólares), mientras que su contracara son 96 millones de habitantes bajo la línea de pobreza. A su vez, esto también se refleja en que el 1 % más rico se reparte el 40 % de la riqueza nacional. Si se amplía al 10 % con mayores ingresos, se registra que perciben siete de cada 10 pesos de la economía del país. En cambio, el 50 % más pobre vive con apenas siete de cada 100 pesos. Pero lo más alarmante es que la tendencia a la desigualdad es cada vez mayor. Siempre de acuerdo con la investigación, en 2013 cada adulto mexicano tenía en promedio un ingreso de 25,694 dólares, mientras que en la actualidad ese monto ha caído a 20,620 dólares”

Así nuestra realidad económica, no es que en México no se produzca riqueza, incluso este estudio coloca a nuestro país en el lugar 11 como la economía más importante, es decir, que sólo 10 países producen más riqueza que nosotros; pero el problema, como también lo señala el estudio de referencia, es que la mayoría de esa riqueza está concentrada en 39 mexicanos que posen fortunas superiores a los 500 millones de dólares y, abriendo un poco el abanico, al 10 por ciento de los mexicanos con mayor ingreso, resulta que se quedan con el 70 por ciento de toda la riqueza social y que el resto, el 30 por ciento sobrante, se reparte entre el restante 90 por ciento de los mexicanos. Ante esta gravísima situación de la inmensa mayoría de los mexicanos, que en lugar de revertirse se agrava, pues como lo señala el propio estudio, la tendencia de la desigualdad se incrementa, no se acorta la brecha entre ricos y pobres, al contrario, se ahonda, Antorcha ha sido clara, ha demostrado con datos duros, como los aquí referidos, que México necesita un cambio de modelo económico; un modelo

económico que dé trabajo y bien remunerado a todos los mexicanos que estén en edad y condición de trabajar; así nadie necesitaría de una despensa extra o de un programa federal que ayude al gasto en alimentación y que sirva a sus funcionarios, administradores de dichos programas, como elemento de coerción para mantenerlos sujetos y alineados a sus intereses políticos y económicos, bajo amenaza de retirarles el “apoyo” (apoyo que no sale de sus bolsillos, sino del erario).

También hemos planteado la ingente necesidad que ese 10 por ciento de mexicanos que se quedan con el 70 por ciento de la riqueza producida, sean menos voraces, es decir, sea mayor, como en otros países, su contribución a las arcas de la nación: que paguen más impuestos. Asimismo, que el gasto social, en su mayor parte, se aplique a las mayorías para mejorar sustancialmente sus condiciones de vida; así nadie se verá forzado por la autoridad en turno a salir a las calles a protestar porque no se cumple con la Constitución de la República que mandata dotar de vivienda, salud, educación, cultura y servicios públicos a sus gobernados; nadie se verá obligado a tener que pasar meses enteros a las puertas de los palacios municipales o estatales para lograr bienestar para su familia y comunidad.

Entonces, si el objetivo de Antorcha es lograr una patria mas justa, una distribución mas equitativa de la riqueza nacional; si queremos, y para ello trabajamos todos los días, un pueblo educado, capaz de defenderse de todas las falacias que tienen como objetivo el sometimiento ideológico, ¿por qué se nos ataca con tanta furia? ¿Por qué se ha desatado una ola de agresiones en nuestra contra? ¿Por qué hemos sido el eje de los discursos descalificadores del presidente electo? ¿Por qué se está generado un clima de linchamiento mediático? ¿Estarán conscientes los promotores de tales actos de las consecuencias, entre ellas, amenazas de muerte y asesinatos de antorchistas?

Los antorchistas del país exigimos nuestro derecho a existir como lo que somos: una organización legal, pacífica, que agrupa a más de 2 millones de mexicanos y que tiene como eje central de su quehacer diario el combate a la pobreza y la educación de las masas; así que, si eso es precisamente lo que no gusta a las clases económicamente poderosas y a los nuevos grupos de poder en ascenso, desde este modesto espacio, les decimos que erran su política de linchamiento, que Antorcha mantendrá su postura de educación y organización del pueblo mexicano, pues hoy más que nunca las circunstancias nos lo exigen.

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