Ágora: El tigre suelto de AMLO

El Presidente con sus conflictos de interés


Por Alejandro Álvarez Manilla

A poco más de dos meses de estar al frente de la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador ha dado un cambio radical a la política de gobierno a la que estábamos acostumbrados. Inició una guerra al robo de combustibles. Ha denostado todo lo hecho anteriormente incluyendo las Reformas Estructurales, Educativa, Energética y Hacendaria. Asume las declaraciones del gobierno solo en su voz, y algo le deja al vocero. Esto para no dejar vacíos informativos que sean mal difundidos por medios de comunicación o redes sociales. Es decir “toma al toro por los cuernos”.

Sin embargo, en esas amplias conferencias matutinas, no todo es realidad. En la amenaza de la camioneta cargada de explosivos y la manta amenazadora, no tuvo la información a tiempo, y solo la negó. Esto reflejo que Andrés Manuel es el Presidente, y mientras él, no pregunte no le informan, sobro todo en esa época de las tecnológicas de la información., que el reportero que esta frente al Presidente tiene información para cuestionarlo, y sus asistentes lo dejan solo.

El frente contra la corrupción que declara día con día, pero sin dar nombres de quienes serán castigados por este flagelo, lo lleva a sembrar la duda, puesto que dice será el perdón “borrón y cuenta nueva”, y los mexicanos acostumbrados a los usos y costumbres de siempre tener culpables y condenarlos aun sin juicio, se preguntan y fustigan a todo aquel que osa preguntar en redes sociales. Se le critica hasta sus fotografías, como si fuera culpable.
Esta reacción es provocada por la verdad a medias que dice el Presidente en sus amplias conferencias matutinas, donde marca la agenda del día. Pero lo grave es que la división que se marca entre la sociedad es cada día más severa. Eso debe poner fin, como lo ha hecho con los gobernadores de estados que ha visitado para que la agresividad social no nos fraccione.

López Obrador, debe ser el estadista que México esperaba, y con él ver y criticar sus propias acciones. Hace unos años como él mismo decía “la mafia del poder” colocaba a sus incondicionales con la política de “las cuotas y los cuates”. Hoy tiene que voltear a ver cuántas familias y en especial parejas se posesionan de cargos en los tres poderes de gobierno. Algo que él ha sido un severo crítico y no debe permitir que siga ocurriendo.

Nombres solo algunos, Gerardo Esquivel es subgobernador del Banco de México, y está casado con la secretaria de Economía Graciela Márquez; Diana Álvarez Maury, subsecretaria de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos de la Secretaria de Gobernación, es la esposa del Fiscal General de la Nación Alejandro Gertz Manero; y la propuesta para la nueva Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Lorreta Ortiz casada con Agustín Ortiz Pinchetti, consejero del Presidente desde hace unos años; y Yasmín Esquivel Mossa, casada con el empresario asesor externo en materia inmobiliaria José María Rioboó, quien por cierto proporcionó información para cancelar la obra del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, en la zona de Texcoco.

Esto es para reflexionar, y hacerlo saber a la sociedad mexicana, y que se forme una opinión real de lo que ocurre en este nuevo gobierno de transición.

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