A 25 años del magnicidio de Luis Donaldo Colosio, el asesino solitario no convence

Las versiones y los elementos políticos son caldo de cultivo para la especulación.


 

Por Alma Suárez López

Uno de los episodios que más dudas generan en la reciente historia política del país es el asesinato del entonces candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional, Luis Donaldo Colosio Murrieta.

El miércoles 23 de marzo de 1994, al término de un mitin en la colonia Lomas Taurinas de Tijuana, el sonorense que 17 días antes había adaptado la famosa frase de Martin Luther King “Veo un México con hambre, con sed de justicia” cayó abatido por dos disparos.

Hoy se cumplen 25 años de aquel día que la noticia de la muerte del político sonorense impactó al país, por ello en Énfas!s hacemos un recuento de los momentos que marcaron la vida del político nacido en Magdalena de Kino.

Luis Donaldo Colosio Murrieta nació el 10 de febrero de 1950 en Sonora, estudió economía en el Tec de Monterrey y un posgrado en la Universidad de Pensylvania, desde los 18 años militó en el PRI con quien ganó una diputación en 1985 y una senaduría en 1988, del último cargo pidió licencia para tomar las riendas del Comité Ejecutivo Nacional de su partido. En 1992 es invitado por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari a administrar la Secretaría de Desarrollo Social.

Después de que en la escena política se mencionó el nombre de varios priistas para la candidatura presidencial, el 28 de noviembre de 1993 Colosio Murrieta es designado el abanderado… desde entonces se rumoraba que esa decisión no era del agrado de algunos compañeros de partido.

Este panorama se complicó para el sonorense con la llegada de 1994 y del EZLN en Chiapas, que demandaba mejores condiciones de vida para los indígenas y denunciaba el estado de abandono de la zona.

Los rumores sobre la pertinencia de la designación de Luis Donaldo Colosio aumentaron con la crisis en Chiapas, al grado que el mismo presidente Carlos Salinas en una reunión privada pronunció una frase que pasó a la historia “No se hagan bolas, el candidato es Colosio”.

Ante un panorama de incertidumbre y con el fantasma del fraude a Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, Luis Donaldo Colosio y su equipo deciden apuntalar la campaña, con actos cercanos a la gente y en lugares con grado de marginación alta.

La necesidad de reconocimiento y apoyo real, fueron las razones de aquel discurso inédito durante el aniversario de su partido. Ese 6 de marzo, como se estilaba durante la campaña no sería el presidente el centro del festejo sino el candidato oficial, por lo que su discurso tuvo los reflectores de la clase política y la opinión pública.

Ese discurso es uno de los más recordados, una frase emblemática, que es retomada de Martín Luther King es el principal motivo que a millones de personas les hacen dudar de la hipótesis del asesino solitario.

Ese domingo 6 de marzo, con el Monumento a la Revolución como marco, Luis Donaldo Colosio arengó:

“Aquí está el PRI con su recia vocación política. Aquí está el PRI para alentar la participación ciudadana… Aquí está el PRI que reconoce los logros, pero también el que sabe de las insuficiencias, el que sabe de los problemas pendientes.

“Cuando el gobierno ha pretendido concentrar la iniciativa política ha debilitado al PRI. Por eso hoy, ante la contienda política, ante la contienda electoral, el PRI, del gobierno, sólo demanda imparcialidad y firmeza en la aplicación de la ley. ¡No queremos ni concesiones al margen de los votos ni votos al margen de la ley!

“Yo veo un México de comunidades indígenas, que no pueden esperar más a las exigencias de justicia, de dignidad y de progreso…

“Yo veo un México de campesinos que aún no tienen las respuestas que merecen. He visto un campo empobrecido, endeudado…

“Yo veo un México de trabajadores que no encuentran los empleos ni los salarios que demandan…

“Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla…

“El gran reclamo de México es la democracia. El país quiere ejercerla a cabalidad. México exige, nosotros responderemos.

“Hoy, ante el priismo de México, ante los mexicanos, expreso mi compromiso de reformar el poder para democratizarlo y para acabar con cualquier vestigio de autoritarismo…

Luego de estas y más frases en las que el economista aceptaba tácitamente que el gobierno y su partido habían sido incapaces de responder a los mexicanos, se crea una visión generalizada que el presidente en turno se había desencantado de su candidato.

Sólo 17 días después, en el primer estado gobernado por la oposición, en una colonia con grandes carencias, el candidato sufriría un atentado.

La fortaleza del dolor

El economista se casó con Diana Laura Riojas, su alumna en la Universidad Anáhuac, en 1992 y ella significó un pilar importante en su vida, pero además tiene un papel en la memoria colectiva de los mexicanos pues pese al cáncer que padecía mostró entereza durante los servicios funerarios de su esposo. Ella fue quien ofreció el discurso de despedida, palabras que impulsaron la tesis de un asesinato desde la cúpula del poder, ya que de forma más suave volvió a reconocer las carencias de los mexicanos, a los que ahora sumó rencor y cobardía:

“No quiero dejar de aprovechar esta oportunidad, para dejar claro el ideario político de Luis Donaldo Colosio… Las balas del odio, del rencor y de la cobardía, interrumpieron la vida de Luis Donaldo… Dieron fin abrupto a su existencia, pero no a las ideas por las que luchó.

“Quería ser presidente, pero quería serlo con el voto convencido de los mexicanos, con elecciones ejemplares de las que nuestros hijos pudieran estar orgullosos. Ese era su compromiso democrático y lo predicó con el ejemplo. Amaba a todo México.

“Él quería un México más justo. Le ofendía y le lastimaba la pobreza. Creía que los abismos de desigualdad dividen a la Nación”.

El 18 de noviembre de 1994, falleció a los 36 años del cáncer de páncreas que le aquejaba desde 1990.

Asesino solitario, la hipótesis oficial que el pueblo no cree

El miércoles 23 de marzo, Luis Donaldo Colosio llegó a Tijuana procedente de La Paz en un vuelo privado, después de un multitudinario recibimiento en el aeropuerto se dirigió a Lomas Taurinas, colonia marginal ubicada en unas barrancas y muy cerca de la línea fronteriza, ahí ya lo esperaban más de 3 mil personas.

Arribó alrededor de las 16:35 horas, a las 17:10 terminó su discurso y de regreso a su vehículo, a las 17:12 fue atacado con una Taurus calibre .38, a las 17:20 ingresó a urgencias, a las 18:55 le dio un paro cardiorrespiratorio, durante 50 minutos hicieron maniobras de resucitación, pero finalmente lo declararon muerto a las 19:45 horas.

Las primeras pesquisas fueron en desorden, participaron varias corporaciones que tenían recelo entre ellas, como la policía estatal, el grupo táctico Tucanes (privado y contratado para la seguridad del candidato) y la Procuraduría General de la República.

Esa misma tarde habían sido detenidos en el lugar tres personas, entre ellas Mario Aburto Martínez, joven de 23 años, quien habría declarado que mató al candidato por iniciativa propia.

Sin embargo, días después su novia de tan solo 16 años aseguró que eran parte de un grupo político que estaba en contra del PRI. En posteriores confesiones, Aburto habría dicho que solo realizó el primer disparo, pero no el segundo

Una segunda tesis fue la del complot, donde 7 personas habrían participado, detuvieron a varias que finalmente fueron dejadas en libertad ya que no se les pudo comprobar su participación, las investigaciones regresaron a la tesis del asesino solitario.

De 25 años para acá han surgido diversas versiones periodísticas a favor y en contra de la tesis del disparador por iniciativa propia, el periodista Jesús Lemus convivió con Aburto durante su estancia en Puente Grande a quien le confesó que él no había matado a Colosio, pero que a él le tocó pagar. En tanto, en su tesis universitaria el periodista Salvador Guerrero, asegura que luego de conocer al círculo cercano de Aburto supo que era una persona solitaria, frustrada, que “actuó motivado por el enojo y replicando a su padre, que habría matado a su hermano con un arma Taurus calibre .38”.

En el aniversario 20 fueron desclasificadas unas grabaciones de llamadas telefónicas de Aburto con su familia, donde el asesino solitario afirmaba que había un segundo Aburto “utilizaron una persona que se parecía mucho a mí”.

La familia de Mario Aburto vive en Los Ángeles, donde solicitaron asilo político, ayer a través de un corresponsal entregaron una carta al presidente Andrés Manuel López Obrador en la que le piden reabrir el caso, pues aseguran que él no mató al político sonorense.

El caso Colosio ha sido sin lugar a duda muy documentado por la prensa, Mario Aburto ha realizado declaraciones contrarias, el contexto en que Luis Donaldo Colosio fue erigido candidato y luego asesinado abonan a la desconfianza hacia las versiones oficiales.

Actualmente, Mario Aburto cuenta con 47 años, ha sido trasladado tres veces de centro penitenciario, da clases a compañeros para que terminen su primaria, cumple una condena de 45 años de prisión que termina el 23 de marzo de 2039.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *